Mientras crecía me decían mis padres, abuelos y demás. “Estudia mucho, saca buenas notas, hazte una persona de bien que lo demás vendrá por añadidura. Podrás tener tu casa, un buen carro y vivir bien. Cuando faltemos tendrás todo lo que necesitas y no tendrás que estar pidiéndole a nadie ni dependiendo de un hombre. Sobre todo aprende ingles porque eso te va a abrir puertas y ponerte en ventaja.” Escuchando esas sabias palabras y como buena hija y nieta me entregué a mis estudios. Me fui y conseguí dos bachilleratos, empecé maestría, me certifiqué en todos los cursos que podía tomar y empecé a buscar ese sueño dorado que se me prometió bajo esas condiciones de niña. Sí y también aprendí inglés, mucho pero mucho inglés como decía el maestro Rosa en los cuentos de Peyo Merce. Desafortunadamente nadie me dijo que este sueño no tenía garantía, ni seguro.
Poco a poco empezó a suceder, me mudé a una casa, me casé, tuve mis hijos, me divorcié, fui mujer independiente, líder en mi comunidad, ayudaba a otros y estaba en camino de verme completamente realizada. Era una mujer realizada, verdaderamente que mi familia no había mentido y entonces me dediqué completamente a inculcar en mis hijos el mismo mensaje.
Pero ahora como aquella canción que decía “Sale, loco de contento con su cargamento para la ciudad, para la ciudad. Todo, todo está desierto el mundo está lleno de necesidad, ay de necesidad”. En los últimos dos años me he quedado sin trabajo, uno por que se necesitaba reducir costos y el otro porque eliminaron mi plaza del presupuesto. Así está mi Puerto Rico. Me levanto por las mañanas, busco trabajo hasta debajo de las piedras, me reinventé como me aconsejaron y aprendí otras destrezas, he llamado a mis amistades y conexiones, he escrito infinitos mensajes, he enviado resumes, he ido a cuatro municipios con mi resume, doy mi labor voluntariamente a otras organizaciones. NADA NO HAY NADA.
Irónicamente la respuesta que he recibido ha sido, “Estas demasiado preparada y tu resumé intimida a futuros empleadores que piensan que les puedes quitar el empleo a otros.” “Coge tu resumé y cámbialo, quítate destrezas, ponte menos experiencia y educación y a lo mejor puedes que consigas algo” me aconsejaron en desempleo. “Tiene que ver con la edad” en ese lugar le gustan las personas más jóvenes - me dijo un empleado de una fábrica a la que fui a solicitar. La más común y la que escucho todos los días: “No te cogieron por qué no eres del partido en poder y esos puestos tienen nombre y apellido.”
Mientras tanto me bombardean con “Puerto Rico se Supera”, “Puerto Rico lo hace mejor” y todos esos lemas que utiliza el gobierno para disque inspirarnos. Cuando escuche al Gran Combo cantar, “Que bueno es vivir así, con ganas de trabajar”, me revolqué riéndome en mi cama como por 5 minutos pues yo me levanto todos los días con ellas a las 5 de la mañana y me siento con mi laptop a seguir buscando.
Ahora luego de 8 meses viviendo con $533.00 al mes, sin carro (lo tuve que vender), en casa de un familiar el cual ya quiere que me vaya, con mi hijo sin casi ropa pues crece dos pulgadas al mes, con las cuentas de luz y agua ahogándome y sin saber cómo voy a pasar la semana me pregunto: ¿Valió la pena? ¿Valió la pena estar 4 años en una universidad en EU cogiendo frío, aprendiendo un idioma nuevo, estudiando hasta tarde, sacrificándome? ¿Qué les digo a mis hijos que me ven luchar todos los días, que me piden y dicen cuando puedas me puedes comprar esto o lo otro?
Reclamo a mi gobierno, representantes, senadores y demás que nuestro país si quiere trabajar, que como yo hay miles de personas que están buscando la manera de echar hacia adelante. YO NO QUIERO VIVIR DEL MANTENGO. Yo quiero levantarme a trabajar y a aportar al bienestar de los puertorriqueños, yo no quiero abandonar el barco y ser parte del éxodo. Yo quiero ser ejemplo de que era verdad lo que mi familia me decía. Sé que hay alternativas creativas que se pueden buscar, hay manera de crear sustentabilidad y maneras de atraer a empleadores y pequeños comerciantes a establecerse en nuestras comunidades. Si quieren yo les puedo dar dos o tres de las que he pensado para que las legislen. Nuestro país se está cansando, yo ya estoy exhausta y si el éxodo del censo no fue mensaje suficiente, que me convenzan los que mercadean las frasecitas de moda, el Gobernador, mis Representantes, Senadores o el Gran Combo de que tengo una oportunidad aquí en mi pueblo e Isla amada.
Por: Mara Rosado
(nombre ficticio)